JOSÉ ANDRÉS RÁZURI
Cuando el 6 de agosto de 1824, la caballería independiente
reunida en una sola masa, desemboca en la pampa de Junín por la estrecha quebrada
o paso que conduce de Chacamarca a Reyes, fue cargada por los escuadrones
realistas. Las condiciones del terreno no le permitieron a nuestra caballería
replegarse en batalla, razón por la cual recibió formidable choque formada en
pequeñas columnas de medios escuadrones. No obstante su vigorosa resistencia,
la caballería peruana sentíase amenazada por una inmensa derrota siendo
rudamente acuchillada por las fuerzas realistas; pero fue entonces cuando el
general patriota Guillermo Miller a cuyo lado galopaba el ayudante Rázuri
manifestóle a éste que comunicara al Comandante Suárez, jefe del “Húsares del
Perú“, la orden de replegarse con sus jinetes a lugar más seguro.
Rázuri alcanzó a Suárez cuando
la caballería española, enardecida por la persecución que llevaba a cabo y
embriagada con la perspectiva del éxito que creía suyo, daba la espalda a los jinetes
del "Húsares del Perú".
Era llegado el momento estelar
para las armas patriotas: Rázuri, apreciando con visión genial la situación
creada por el dramático entrevero bélico en lugar de trasmitir la orden de
retirada díjole al comandante Suárez: ¡Bella ocasión para una carga, mi
comandante!
La insinuación de Rázuri y la
decisiva acción de Suárez lanzaron a los 100 hombres del 1er. escuadrón del regimiento
'Húsares del Perú", al toque de "degüello", como una tromba
sobre las desorganizadas fuerzas españolas. Bruscamente, la caballería realista
volvió grupos dándose a una vergonzosa fuga. Rázuri y los peruanos que tomaron
parte en esa acción de armas ascendieron en un raudo vuelo de valor y de heroísmo
desde la llanura de Junín hasta la cima de la gloria.
Este héroe de la caballería peruana que había nacido en San
Pedro de Lloc el año 1792 alcanzó la provecta edad de 91 años falleciendo el 4
de enero de 1883 en el mismo lugar donde vino al mundo, no sin antes haber
tomado parte con igual ardimiento patriótico en la batalla de Ayacucho y en la
acción del Portete de Tarqui.
En justo homenaje a sus altas virtudes militares y de prócer
nacional, la Patria le otorgó condecoraciones y ascensos que él supo ostentar
siempre dignamente, y desde 1947, el regimiento de caballería N°9 lleva su
glorioso nombre.

